"...un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.... tener nuevos ojos".
Los que no vemos bien y hacemos uso de accesorio de moda con aumento para ver como lo hacen los otros siempre cargamos la duda ¿estaremos viendo bien?.
Mis primeras gafas fueron una revelación, así de parecido a cuando lo entendiste todo porque un alfiler cayó al piso mientras un documental de fondo hacia ruido estridente al mismo tiempo que suena el móvil y la luz parpadea. Así de revelador fue.
Salí de la óptica y dije a quien me acompañaba "wow, así que así se ve el mundo" y eso que aquel primer nítido mundo no era justo la mejor postal pero hoy entiendo que aquella expresión mas tenia que ver con poder ver el detalle de las cosas que con el paisaje. ¿Acaso importa la belleza del paisaje si su belleza esta fuera de foco?. Es como preferir que el peligro te pase por encima en lugar de preferir verlo venir.
Pasado aquel comentario extasiado comenzó la caminata de regreso. El paso a paso, nuestra caminata juntos... nos estábamos conociendo. Fue todo tan rápido. Yo nunca había usado gafas y la decisión de cuales serian las que mejor me harían ver el mundo en compañía de hacerme lucir bien fue una decisión de minutos (como todas mis decisiones, lo cual me lleva a pensar que no mucho cambio).
Caminamos, mis ojos viejos con sus lentes nuevos, el mundo viejo devenido en nítido. A las cuadras empecé a notar que el mundo, el nuevo mundo que veía estaba encerrado en un marco. No me explicaba la incomoda incomodidad hasta que note que lo que había adquirido no era solo una herramienta, un accesorio, un parche para mi defectuoso ADN, lo que había adquirido era un marco para el mundo, mi mundo.
A cada lado que veía la realidad se organizaba formando un fotograma perfecto y delineado, enmarcado en una delgada mediana gruesa linea negra.
Me frustre, ahora veía bien el mundo pero el precio de ver bien el mundo era verlo enmarcado, imperceptible con el tiempo pero altamente notorio en aquel momento. La novedad, decían todos, con el tiempo te acostumbras y pasa. No podía entender eso de acostumbrarse a la incomodidad ¿quien esta cómodo con una piedra en el zapato? ¿quien esta cómodo cargando un marco entre las manos y mirándolo todo desde ahí?.
Tenían razón, te acostumbras, es un mal en pos de una mejora. Hoy me pregunto si era tan grande el deseo de ver el mundo tan nítido.
Volví a casa, decepcionada, el paisaje de la mesa estaba compuesto por otra gente que también veía el mundo enmarcado. Nuestro legado, nuestra familia. Mirar desde el otro lado del vidrio, ver el mundo como si fuese la vida de otro.
El mundo era el mismo que ayer pero hoy la realidad se veía diferente, algo había cambiado y no era el mundo sino mi mirada sobre el mundo.