jueves, 13 de marzo de 2014

A Lima le vale el Perú

¿Habra fantaseado Pizarro un gran banquete en Lima cuando bautizo la ciudad como la “ciudad de los reyes”?


Quien haya visitado Lima seguramente se reconozca en dos cosas: La primera es que el transito es un infierno, la segunda es que el paraíso existe y habita en cada plato de comida de aquella nublada ciudad.

En menos de un año tuve la gracias de contar con tres motivos diferentes, y en suerte en 3 diferentes momentos. Sin duda es a la tercera en la que uno finalmente le cobra un sentido a los encuentros. Este tercer viaje, un poco de corridas, un poco de trabajo, un poco de charla con viejos nuevos amigos fue por sobre todas las cosas un viaje del paladar.
¿Que hice mi semana en Lima? En mi semana en Lima comí, porque si hay algo que  pasa en Lima es que uno come y encima come bien. Y la mejor parte es que en esa ciudad se come bien en cada rincón.

En este ultimo viaje decidimos modificar la creación y diseñar nuestro propio mundo: Estamos en la ciudad donde los chef hacen quirófano de sus cocinas, recitan poemas en sus comidas, ilustran sabores en las papilas gustativas. Estamos en la ciudad donde quienes cocinan dan cátedra a los demás, firman autógrafos en la calle, hacen cadena nacional, la gente se toma fotos con ellos para luego hacer alarde en las redes sociales. Son celebridades. Son los Beatles de la fusión de alimentos.

Miraflores huele a Acurio Nro1., y de la mano de su propuesta comenzó este recorrido a ojos cerrados y boca entreabierta ¿acaso estamos hablando del beso de los dioses?, algo del estilo.

Un 30 de octubre del 67' Dios sintió hambre y se puso a pensar algo bonito, y sin duda alguna de ese pensar bonito fue que nació Gaston Acurio. “Un tocado” dirían en mis pagos.
La fantasía te lleva a pensar que Acurio tomo la decisión de que la gente coma lo que le viene en ganas y que él personalmente iba a diseñar un plato para cada uno de esos deseos. Bajo su ala es imposible no encontrar el bocado perfecto. Si querés italiano visitas Los Bachiches, si se te antoja un estilo americano de lado a Los Bachices te encontrás con Papacho's una hamburguesería de alta costura. Si te provoca dulce Tanta es el lugar en el que hay que estar.

De paso por la tarde, mucho antes del Pisco Sour y mucho antes del Suspiro Limeño no dejen de hacer un parate en La Lucha, un lugar popular de paso frente al parque Kennedy.

¿Y el Ceviche? ¿Visitar Lima y no comer ceviche?
En este caso en particular me fue imposible probar el ceviche, era el plato o yo ¿debería de haber elegido el plato?. Pero por orden transitivo quienes me acompañaban tuvieron ese encantador privilegio y en textuales palabras “Uno solo puede venir a Lima a comer ceviche y volverse a su país sin mas”. Hacer un viaje tan largo solo por un plato de comida: es que aquel sabor lo debe valer sin duda alguna. Por cierto, La Mar es un gran lugar.

Este juego de Acurio lo estamos empezando de revés. Si hay una gran mujer hay un gran hombre, si hay un gran hombre hay una gran mujer. Astrid. Debería de ser un adjetivo.

Astrid&Gaston no solo es una linda historia de amor, sino también un gran banquete. Es ver la obra mas bonita desde primera fila. Es el lugar, su ambientación, la mezcla de olores, la música. Cuando pasas las puertas de Astrid&Gaston sentís que sos amado. El trato, cada alimento, hay una energía que se respira y se degusta, todo es un roce que eriza las sensaciones.
La carta esta divida en dos partes: Por un lado esta Gaston haciendo una destacada propuesta de matrimonio y por otro lado esta Astrid deslizando el anillo que le calza al dedo. Sin duda existe aquello de que dos tienen que estar juntos. Y sin duda es bien cierto aquello de que cuando reconoces a tu mitad la propia se potencia y construyen dos grandes mitades. Eso es Astrid&Gaston, es el encuentro planeado de un deseo desconocido que basta con cerrar los ojos y dejar al paladar hacer lo suyo para reconocer que aquello era lo mas deseado.

Y caminen Miraflores, recorran sus huecos hasta caer en el Rincón de Chami y así darse una panzada de bocados: papa a la Huancaina, Ají de gallina, estofado de res, lomo saltado, Causa Limeña. ¡Y atentos! En Perú no hay comida si no hay jugo de Chicha
Y para nosotros, los visitantes, que la Cusqueña venga bien helada.

La mesa esta servida, ¡buen apetito!


Esquire España - Octubre 2013

martes, 11 de marzo de 2014

El verbo "rechazar" y su presente imperfecto

Llega la respuesta que corresponde al mail de envío, ese mail -que en mi universo ideal- me informa con ok que lo enviado en el mail está ok. Pero esa respuesta de mail decía lo contrario, más bien esa respuesta de mail decía lo siguiente: "Victoria, no encanto la nota, es fresca, divertida, apasionada pero estamos buscando algo más real, necesitamos ese enganche que hace que los consumidores se sientan identificados con la lectura ¿te animas a hacerla nuevamente?. Saludos."

"Más real" -pensé. ¿Más real para quien? ¿más real que cosa? ¿más real lo que con qué?. Y acaso ¿de donde es que suponen saco lo que escribo?.
Me rechazaron una nota al son de "Hacela más real". Realidad señores, la gente quiere realidad. En el mundo que te hace pensar que la Coca-Cola hace que los padres no se divorcien me piden a mi, un grano de arena en este enorme universo, que sea "más real". Saben una cosa manga de mediocres emocionales, ustedes vivan su amor real con los pies bien bien sobre la tierra, yo mejor me quedo viviendo el que te hace flotar mientras ocurre, que no le quita nada de real, porque la sensación, esa de que tus pies estén 10 cm por encima de los baldosones, esa es tan real como el pellizco que en este instante me estoy dando, como las medias corridas a causa del saludo de mi perro esta tarde, como la pelusa que observo a 2 metros de distancia, así de real es. Claramente que no respondí eso, del amor no se vive, che!. Les respondí: ok, dale! lo intento! Saludos!.
Si soy cobarde ya lo se, y estúpidamente rebelde al escribir mi descarga en un espacio publico, también lo se. Pero en tal caso ¿esto no es también realidad? Que la gente se moleste, ofusque, despotrique ¿eso no es la real realidad?. ¿Acaso si te muerden no gritas?.

Algunos, algunas veces, contamos con la suerte de elegir vivir la realidad de otro modo. La mía la vivo así. Con ustedes: la nota rechazada. Una nota más para mi papelera de reciclaje, una menos para la publicación gráfica.




En un lugar llamado amor

Las distancias se cuentan en millas, la mente se instala y empadrona en el lugar que le va quedando, el que va encontrando. Algunas veces se hospeda en lugares jamás conocidos. Suelo pensar que mi karma en está vida son las distancias. Seguramente, en mi anterior vida, todo me quedaba de mano.

Para el desencuentro la distancia es menor que para el encuentro. Pero eso no le pasa al amor. El amor ocurre siempre en un lugar llamado Notting Hill, aunque el té no sea sabroso ni en hebras y las calles no se definan como "esas callecitas pintorescas colmadas de ese no-se-que-que-que-se-yo". El amor vive en Notting Hill, duerme en Seatle, dice te quiero en Paris, desayuna en Tifannys y se pregunta ¿que es lo que le paso a Harry cuando conoció a Sally?.

Hay dos tipos de historias de amor -hablando de las que ocurren- por un lado están esas donde dos se conocen, se enamoran en dos dias y de pronto pasaron dos aniversarios de novios, se presentaron sus amigos, familias y ya llevan contada una navidad.

Por otro lado está la otra, la de la sal, la pimienta, el azúcar, los tomates verdes fritos, todo eso todo junto. Las que nos cuentan Flaubert, Dumas, Esquivel, Migre, Werthers, Estevanez, Austen, Shakespeare, Candance, Garcia Marquez.
La historia es más o menos así: dos se conocen, salen, se encuentran, ella le pretende más o es él quien pretende más a ella, la cosa es que "los más" no se pretenden en simultáneo. Ocurre entonces lo evidente: el que primero pretendió pasa a pretender menos cuando el que pretendió menos pasa a pretender más. Dirán diferentes timming, yo digo que la historia así cuenta que son las grandes historias de amor. ¿Acaso dos que se encuentran y de buenas a primeras se funden en un uno, único, no-mas-dos es algo que venda ejemplares, entradas de cine y que amigos o amigos de  amigos estén interesados en escuchar?.

El amor sin sal, pimienta y azúcar es como una internación  sin diagnostico a la espera del alta o de la muerte.

Retomemos la hipótesis, supongamos que resulto que ella si quería estar con él, y justo-justito cuando abrió la boca y "lo dijo". Lo imaginan ¿no?.  Uff, que suerte que lo imaginen, así evitamos la parte que cuando ella lo dijo él respondió un No elegante.
Los No elegantes son el peor de los NO, es difícil discriminar la pureza de su NO, cuanto porcentaje de SI ocultan, de cuento No nos hablan, cuanto de negociable hay para transar con un SI -algo dudoso, miedoso, entusiasta.

El quid de la cuestión esta en el cuando ¿Cuando es momento de dejar de intentar encontrase con ese SI, que nos late por ahí anda, que intuimos que la punta de una lengua lo tiene de salida? ¿Cuando es momento de decir adiós y dar la vuelta?.

Si esta historia es de esas historias debería de ocurrir lo siguiente: Al momento en que el cuerpo se desploma ya sin esperanzas, abandonando ese sin sentido de lucha por un algo que nadie disputa, cuando la primera de las ultima lágrimas asoma la mano, ahí, ese NO elegante hace sonar los recursos, destrona al silencio, se reconcilia con el encuentro y corre a tomarlo de la mano, seca con su puño la primera de las ultimas lágrimas sin dejar que llegue al borde de la boca -ya que los contratos cerrados en húmedo borronean la firma. Y ese NO elegante, que tanto de SI tenia, olvida por completo lo que alguna vez fue porque solo sabe bien -y sabe bien- ser un SI.

Y cuando eso pasa (*suspiro), cuando eso sucede viven en un lugar llamado Notting Hill, duermen en Seatle, se dicen te quiero en París, desayunan en Tifannys, y Harry responde que paso cuando conoció a Sally, ya que nunca dejo de tratarse de un alguien, delante de otro alguien, pidiendo que lo ame.