viernes, 25 de octubre de 2013

Aunque se golpee el cuerpo no pierde la memoria

Un hombre puede hacer de cuenta que no se conoce con otro hombre por mas que el vinculo entre ellos sea de lo mas intimo. Una cara se puede olvidar. Un recuerdo puede aplicar como previa a un estado REM. Una situación paraliza en -esto ya lo viví- pero ni remotamente recordamos el cuando ni el donde. Podemos repetir cantidad ilimitada de veces un -esto no paso- hasta llegar al punto de que así sea. Podemos darnos un fuerte golpe en la cabeza y dependiendo del lugar en el que el golpe fue dado olvidarlo todo, temporal o indefinidamente, y convertirnos en una pagina en blanco.

Días atrás intentaban explicarme una verdad tan intangible como evidente: el pasado no existe.
¿El pasado no existe?. No existe en forma, no se lo puede tocar, no se lo puede ver, solo se lo recuerda y ese recuerdo es una proyección espejada que se reformula en el presente. El presente hace que el pasado exista pero ¿existe o es tan solo un proyección invertida que el tiempo va cargando y así modificando, exagerando, deformando, decorando, como una fotografía? ¿existe?.

En el brazo derecho tengo una marca en forma de hoja, con el tiempo se fue haciendo cada vez menos visible, excepto cuando el sol tuesta la piel, ahí se pronuncia la marca. Ya no recuerdo en detalles minuciosos como es que aquella marca se hizo. Recuerdo fragmentos sueltos: un día, en casa de mis padres, era bastante pequeña, mi mama me pagaba un austral por planchar pañuelos, en aquellos tiempos donde las personas tenían cantidad de pañuelos en variedad de colores, formas y estampados. Me encontraba en la cama de mis padres, la usaba como soporte, es por eso que estimo que la edad de aquel entonces era poca, estaba en el lugar que la altura me permitía planchar pañuelos. Recuerdo una gran montaña de pañuelos, de todas formas dudo de si era tal o no, ser niño tiene ese don maravilloso que sobredimensiona. En fin, me encontraba planchando los pañuelos, en eso apoyo la plancha de parado, hago algún tipo de movimiento extraño y la plancha cae. En un intento por evitar la caída el filo del electrodoméstico rebota sobre la parte baja de mi antebrazo derecho y el olor a piel quemada invadió el olfato, mis niños nervios, los nervios avisaron al cerebro que algo estaba pasando, el cerebro aviso a las cuerdas vocales y a los ojos de que era momento de gritar y llorar.
Me jacte gran tiempo de mi marca. Cuando era niña gustaba de las cicatrices, puede que ese infundado fanatismo me haya llevado de mas grande a marcarme el cuerpo con tinta permanente.
De aquella marca solo puedo dar fe de tres cosas: Había una plancha, había pañuelos y queme mi brazo. Todo lo demás puede que solo sea el relleno que da curso, cierre y contexto a la historia.

El recuerdo, una idea impregnada de lo ocurrido, es mas bien como volver a saborear el bocado rico que alguna vez fue probado. Una sensación intangible que no se explica porque es en ocurre. Cerrar por un rato los ojos para montarlo todo nuevamente, recrear el final, modificarlo con uno más amable, corregir libretos, borrar párrafos, accionar el cuerpo. Encender el libre albedrío. Si se proyecta en la mente cantidad de veces una fantasía esa fantasía se hace real, se ve, se toca, se huele, se vive. Esa fantasía se convierte en recuerdo, que pasa a ser un capitulo mas en la historia que vamos construyendo sobre nosotros mismos.
Si se puede montar toda una vida de recuerdos que no existieron, y si eso pasa, y llegamos al punto donde creerlos se hace carne en la verdad. Si es tan sencillo diseñar el pasado quizá es igual de posible hacerlo ahora, en el ya, en el presente. Puede que lo miserable o lo felices que somos tenga que ver con proyectar el hoy, con diseñar el estilo de las construcciones de la calle por la cual transitamos. Si nos concentramos en el silencio, en medio del caótico transito, puede que todo se calle. Si hacemos fuerza y convertimos el tiempo de los otros en un cámara lenta fuera de foco puede que solo nos veamos a nosotros caminando sobre ese bulto que no se distingue.
¿Uno es capaz de ver solo lo que la vista pretende?. No pasa algunas veces de ir a un lugar y no dar cuenta de nadie, pero de pronto la mente, que va mas rápido que nuestro quehacer diario, logra ver sobre esa multitud a una sola persona, imposible de creer entre tanto, pero lo vemos. Encontramos lo que buscamos sin tener conciencia de aquella búsqueda.

Antes de nacer suponemos que ocurrían tales o cuales cosas solo porque otros las narran, de ahí construimos la historia hasta el punto cero, nosotros, ahí es cuando nos convertimos en narradores.

Lo que sucedió en el pasado, muchas veces, no es tal como lo recordamos pero el cuerpo, el cuerpo se convierte en nuestro propio memento. Las marcas son pistas, advertidores de por vida: ¡precaución! una plancha enchufada puede quemar.
Solo se que tengo una marca en el cuerpo, una marca que me avisa que alguna vez paso algo y que por eso ella esta ahí, una marca que me cuenta que antes de hoy pasaron otras cosas, cosas que supongo, que me cuentan, que fantaseo o que simplemente ocurrieron. Las marcas nos dan cuenta de que existe un pasado pero no dan cuenta de si así es como paso.




miércoles, 9 de octubre de 2013

De profesión: Cortar pitos

En febrero lleve a Doggi (Junior, Julio, Mugre, cabeza de melón, pelo de algodón, narigón con patas) al doc de los caninos. Coni, que la amamos por ser el hada madrina de los animales y tiene ojos que brillan como dos bolitas mojadas, nos dice en su tono amor que tenemos que castrar al perro. Puedo lidiar con mucho, con un reactor nuclear, con un entrevistado pasado, con amigos raros, con gente loca, puedo llegar a poner mis energías en intentar dividir el átomo hasta intentar crear el agua tibia pero.... pero con el perro no, con el perro no puedo nada. Lo único que puedo con el perro es llorar desde que entro a la veterinaria hasta que salgo. Desde ese día comenzó un calvario de culpa que me encargue de tapar como un gran trauma.
Coni nos mando a hacer estudios, desde ecografías, estudio del corazón, análisis de sangre, lo que se estila en el rubro como pre-quirurgico. Yo necesitaba un pre para hacerme a la idea de operar a mi perro de algo sin morir antes.
Vamos con doggi a hacer todo lo que tenemos que hacer, sometiéndolo a su no entendimiento de lo que ocurre, a su miedo mirándome a los ojos, pidiendo a gritos que pare, que lo saque de ahí, que le cubra las espaldas. El mejor amigo del hombre, mi mejor amigo me lloraba por hacerle mal. Y yo lloraba.
Volvemos de Coni a chequear el pre-muertedeambos.
-¿Y? ¿todo bien?
-maso, tiene una irregularidad en el corazón, ¿no lo escuchas toser o como con arcadas?
-eh? si, pero lo hace desde que lo tengo, hace 9 años, pensé que eran pelusas en la garganta, viste que los perros comen cualquier cosa.

El mismo día que le confirman a doggi su "tema" del corazón me confirman a mi que soy la peor persona del mundo. El mismo día, ambos dos, nos enteramos de algo que tenemos: él de su corazón de hospital de los muñecos, yo de que arcada de perro no siempre es pelusa en la garganta.
Ahí empezó toda mi teoría de que el perro se iba a morir y de que yo me iba a tener que mudar porque simplemente, aceptar su ausencia, era lo único con lo que no podría lidiar.

El tiempo fue pasando, yo decidí esperar un poco, le metía excusas a Coni del estilo "Estoy esperando cobrar unos laburos", "no me puedo hacer el tiempo", "Murió Chavez", "aumento el pan", cualquier cosa, y ella siempre respondía lo mismo "Empezá a hacerte la idea, es por su bien". Yo lloraba.
¿Castrar al perro? ¿Quien soy yo para castrar a alguien? ¿Quien soy yo para decidir sobre el futuro de otro? ¿Que autoridad no adquirida tengo para decidir tus bolas si, tus bolas no?.

Hace dos semanas operaron a Astor, el otro perro amor de mi vida, y a Papá, el único Papá amor de mi vida que tengo. El mismo día, a la misma hora, ambos entraban a un quirófano para que le saquen algo. Algunas veces seguir la vida, vivir, tener una vida mejor tiene que ver con eso, con sacarnos algo que nos hace mal.
Me dejo pasmada lo siguiente: cuando operan a un humano todo es a puertas cerradas, hay un espacio donde los sanos no pasan, donde solo pasa el enfermo y los magos de la ciencia. Cuando operan a un perro lo hacen vidrio de por medio, es como ver la tele solo que no podes cambiar de canal.
La operación de Astor la vi toda, como le cortaron al medio como pollo, sacaron fuera sus partes, todo similar a la góndola de carnicería del súper. Le sacaron la bola que le hacia mal y la pusieron en una bandeja similar a una ensaladera metálica. Ahí le metieron nuevamente todo adentro, lo cosieron y nos llamaron.
-vengan, pasen, esto es lo que le sacamos
-ahhh
-Salió todo bien.
Como si fuera posible que ante la jugada de los sentimientos y mi escaso conocimiento medico yo pudiera diferenciar entre un vaso tumoroso y una esponja empapada en tempera púrpura.

En la sala de espera había un hombre sentado, nos conversaba muy amablemente. Su perrita se encontraba recién operada acostada en una camilla. Temblaba por la anestesia. La acariciaba y le susurraba que se calme. Ahí se nos pone a contar que su perrita tenia un tumor hace varios meses pero que recién ese día el había podido reunir el dinero para operarla. El señor no vivía a medio metro de la veterinaria como nosotros, el señor vivía a hora y media de la clínica de animales. El señor tuvo que juntar durante meses el dinero para poder salvarle la vida, nosotros no.
Hasta antes de ese día estaba confirmado que yo era el peor ser sobre la tierra, ese día, definitivamente, el podio era todo mío.

Semana después fui de Coni, le di luz verde para operar a Junior. Nos mando a hacer nuevamente todos los estudios. Salieron todos bien. Su corazón va bien.
Hoy lo operan. Me costo nueve meses parir la convicción de que es por su bien, que no tiene que ver conmigo, de que es por él.
Sigo pensando que "Castrar" algo es una idea demasiado violenta a ejecutar. Pero de algún modo. Castrar. Castrar algo. Que se yo. Quizás algunas veces es necesario, quizás algunas veces tiene que ver con la vida.






lunes, 7 de octubre de 2013

¿quien se apunta al velorio de la oración compuesta?

Una mañana nos sorprendieron como en cualquier mañana. Mañanas siguientes nos invadieron ¿la muerte de la oración compuesta?.
Lo que empezó con el fin de organizar las conversaciones bajo temáticas paso casi obsesivamente a convertirse en el nuevo lenguaje del 2013. Hablar #hashtag es como hablar #klingon. El #hashtag pasó a reemplazar el #PasadoDeModa o #Demode #Emoticon.

#Emoticon y #Hashtag nacen para recortar las trabas que se encontraban en el lenguaje tecnológico, lograr expresar ¿cercanía? emocional. ¿Como se da un abrazo hoy? Con el muñequito amarillo de ojos cerrados autoabrazandose.

Hoy una foto publicada en Instagram (la red social que nos convirtió a todos en usuarios pasivos del photoshop) dejó de presentar el enunciado "En la playa, con amigos, disfrutando del olor a mar" para pasar a ser "#playa #mar #olor #arena #beach #sun #sol #verano #vacaciones #disfrutar #fernet #coca #amigos".
El #Hashtag asesinó la lírica, la poesía, la ironía, el doble sentido, el guiño, los conectores, las palabras abrazadas. Pero. Pero hablar #Hashtag es divertido, amable y el abuso de su uso alimenta una ironía encubierta.. Ese mal uso es lo que le empezó a dar mayor sentido.
Ante la novedad, muchas veces, uno reacciona con caución. Primero observamos, luego pasamos tímidamente al uso, del uso al abuso y del abuso a romper las reglas. Para romper las reglas hay que saber de qué tratan. Y hoy somos todos tan #EnLinea, tan del último grito, tan modernos, tan gourmet, tan playlist, tan sincronizados. Nunca resultó tan rápido y aburrido conocer gente. Desde todas las opciones del stockeo: la red social de los amigos, la red social de los pillos, la red social de los photografos, la red social de los trabajadores, la red social que nadie usa, la red social de los nerds. Hay para cada tipo y estado, hay oferta y nosotros compramos, porque algunos días somos chicos malos y otros días copados amigos. En fin, hay para tener y guardar, y todo eso que hay se unifica en dos puntos: uno quiere que los otros sepan, y lo decimos en hashtag que suena mejor.

Pase por varios estados con el amigo. Soy de esas personas que ante lo nuevo primero rechaza. Pero un día, otra mañana de una mañana lo descubrí, ahí, solito, numeral y una palabra, en la red social del pajarito, sintetizando los escasos 140 caracteres, con lo poco que ya son 140 caracteres para decir algo les resultó necesario encontrar el medio para, aun, hacerlo más pobre. Y lo rechace. Empecé su uso a modo interno, como una gracia, riendo de mi me reia de los otros, un dos por uno de ironía. Pero la incordia el tiempo la transformó en simpatía, y verlo ahí, solito, numeral y una palabra, me fue sacando una sonrisa ante cada aparición. Fue en el tiempo pasando en que logró enamorarme, lo fui entendiendo, lo acepte, me acostumbré a su modo, su forma. Y cuando le conocí de verdad, supe de su esencia, de que esta hecho, descubrí que era mucho más que numeral y una palabra dando vueltas por las redes, tematizando decires. Lo que es, lo que fue: él inmortaliza momentos.

Cuando el tiempo le pasa a lo vivido, entre todos esos recuerdos que quedan, entre ello las fotos, quedan las palabras, algo dicho en el momento inoportuno, algo repetitivo, el chiste del viaje, de la anécdota, de la vacación, del encuentro.
Hoy el #Hashtag nos obsequia algo de eso, otro medio para reunirse con aquellos que vivimos, para discriminar con esos mismos #loque de lo que hablamos. El chiste interno que siempre sale a la luz en cada encuentro.

No es lo mismo un "te lo dije" a un #telodije.

#EstanAvisados #BuenasTardes