lunes, 7 de octubre de 2013

¿quien se apunta al velorio de la oración compuesta?

Una mañana nos sorprendieron como en cualquier mañana. Mañanas siguientes nos invadieron ¿la muerte de la oración compuesta?.
Lo que empezó con el fin de organizar las conversaciones bajo temáticas paso casi obsesivamente a convertirse en el nuevo lenguaje del 2013. Hablar #hashtag es como hablar #klingon. El #hashtag pasó a reemplazar el #PasadoDeModa o #Demode #Emoticon.

#Emoticon y #Hashtag nacen para recortar las trabas que se encontraban en el lenguaje tecnológico, lograr expresar ¿cercanía? emocional. ¿Como se da un abrazo hoy? Con el muñequito amarillo de ojos cerrados autoabrazandose.

Hoy una foto publicada en Instagram (la red social que nos convirtió a todos en usuarios pasivos del photoshop) dejó de presentar el enunciado "En la playa, con amigos, disfrutando del olor a mar" para pasar a ser "#playa #mar #olor #arena #beach #sun #sol #verano #vacaciones #disfrutar #fernet #coca #amigos".
El #Hashtag asesinó la lírica, la poesía, la ironía, el doble sentido, el guiño, los conectores, las palabras abrazadas. Pero. Pero hablar #Hashtag es divertido, amable y el abuso de su uso alimenta una ironía encubierta.. Ese mal uso es lo que le empezó a dar mayor sentido.
Ante la novedad, muchas veces, uno reacciona con caución. Primero observamos, luego pasamos tímidamente al uso, del uso al abuso y del abuso a romper las reglas. Para romper las reglas hay que saber de qué tratan. Y hoy somos todos tan #EnLinea, tan del último grito, tan modernos, tan gourmet, tan playlist, tan sincronizados. Nunca resultó tan rápido y aburrido conocer gente. Desde todas las opciones del stockeo: la red social de los amigos, la red social de los pillos, la red social de los photografos, la red social de los trabajadores, la red social que nadie usa, la red social de los nerds. Hay para cada tipo y estado, hay oferta y nosotros compramos, porque algunos días somos chicos malos y otros días copados amigos. En fin, hay para tener y guardar, y todo eso que hay se unifica en dos puntos: uno quiere que los otros sepan, y lo decimos en hashtag que suena mejor.

Pase por varios estados con el amigo. Soy de esas personas que ante lo nuevo primero rechaza. Pero un día, otra mañana de una mañana lo descubrí, ahí, solito, numeral y una palabra, en la red social del pajarito, sintetizando los escasos 140 caracteres, con lo poco que ya son 140 caracteres para decir algo les resultó necesario encontrar el medio para, aun, hacerlo más pobre. Y lo rechace. Empecé su uso a modo interno, como una gracia, riendo de mi me reia de los otros, un dos por uno de ironía. Pero la incordia el tiempo la transformó en simpatía, y verlo ahí, solito, numeral y una palabra, me fue sacando una sonrisa ante cada aparición. Fue en el tiempo pasando en que logró enamorarme, lo fui entendiendo, lo acepte, me acostumbré a su modo, su forma. Y cuando le conocí de verdad, supe de su esencia, de que esta hecho, descubrí que era mucho más que numeral y una palabra dando vueltas por las redes, tematizando decires. Lo que es, lo que fue: él inmortaliza momentos.

Cuando el tiempo le pasa a lo vivido, entre todos esos recuerdos que quedan, entre ello las fotos, quedan las palabras, algo dicho en el momento inoportuno, algo repetitivo, el chiste del viaje, de la anécdota, de la vacación, del encuentro.
Hoy el #Hashtag nos obsequia algo de eso, otro medio para reunirse con aquellos que vivimos, para discriminar con esos mismos #loque de lo que hablamos. El chiste interno que siempre sale a la luz en cada encuentro.

No es lo mismo un "te lo dije" a un #telodije.

#EstanAvisados #BuenasTardes

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