Leí en un libro que no recuerdo, de un autor que tampoco recuerdo (¿importa acaso el libro y el autor?) decía algo de los caminos, de cuando a los caminos les toca bifurcarse y que ambos lados lucen en amarillo, lo cual no muestra ni lo peor ni lo mejor de cada lado ¿importa acaso?. En fin, de que los riesgos tratan de eso de la intuición y del error, y de sin importar cual sea el camino elegido hacer con lo que pasa, no con lo que pasara.
Por eso algo del vivir libres pero atentos. Dejarse llevar sin invadir el paladar de varios sabores, sin que se mezclen los olores. Es que cada tiempo trata de algo, y quizás la libertad trata de saber que cada tiempo trata de algo. Respirar libertad tiene que ver con el poder hacer lo que creemos. Y no es poco creer en algo, en alguien. Es que en nuestras creencias somos. Cuando descubrimos que creer, hacer, saltar tiene que ver con la libertad, ahí dejamos de estar atados.
La libertad tiene que ver con el respeto. El amor tiene que ver con el respeto. El hacer tiene que ver con el respeto. El registro del tiempo tiene que ver también con eso. Somos dueños solo de nuestra parcela lo demás es el universo compartido, y ahí somos también un poco de los otros. Porque en los otros somos un poco nosotros.
Y la oportunidad siempre sera calva, y lo que la gente hace es saltar, no soltar.
Nuestro querido siglo XXI y su oferta inagotable de todo. Ya paso de moda ese inagotable. Este estimado siglo del todo, que nos seduce, nos incita, nos prostituye, nos hace si querer dejar de ser la mejor parte de lo que somos. Pero con lo que no cuenta este siglo de ofertas es con los que quieren más, con los que se preguntan cosas, con los que buscan encontrar la verdad, con los valores, con el respeto, con el amor.
Hoy el amor es liquido porque el miedo es el protagonista de nuestra vida contemporánea. Paso de moda estar a la moda. Paso de moda la estructura vacía. Paso de moda la acumulación que nos hace pertenecer a los tiempos que corren. Y lo peor es que todo eso no hizo mas que hacernos ser uno mas. Un posmoderno mas en el mundo posmoderno.
Soy un pedazo de los tres últimos siglos: el romanticismo del siglo XIX, la libertad del siglo XX y la oferta del siglo XXI. Y le voy dando brincos a cada parte. No se bien lo que quiero, y de eso trata, de no saber, pero todos los días despierto con la sed de que el viento me atrape con sus virtudes. De que no me pasen las cosas, que me atraviesen. Prefiero un golpe a un roce. Prefiero quedarme sin nada a cambio de conocer.
Parece que la navidad solo trata de una efectiva campaña de alguna agencia de creativos. Pero esa ilusión que nos venden invita también a otras cosas: a dar, a compartir, a la reunión, a la alegría. Es casi una de las pocas veces en el año, que muy a pesar de lo que el siglo dicte, las lineas se saturan y uno se sienta en la mesa de siempre a comer rico, beber rico, conversar lindo y desear cosas bonitas, dejando el Gucci de lado para ser por unas horas lo que nunca dejamos de ser. Y ahí surgen los olores familiares, los recuerdos ausentes. Y por un rato deja de importar todo lo que atrás paso, porque es navidad y en navidad no importa el cuanto tenemos, los titulas acumulados, los bienes ganados, en navidad uno se reune con ese grupo humano que tan en uno nos hace sentir.
Soy una chica con suerte, a mi la vida me dio mas de lo que busque.
-Revista IT - Diciembre 2013
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