jueves, 12 de septiembre de 2013

El resumen de la vida es poner contraseña antes de hacer algo

(Mejor así)
Ayer camine una cantidad abundante de cuadras. El primer tramo siempre te encuentra haciendo algo, se escucha música, se hace un llamado, o es justo el mejor momento para devolver uno, se escribe un mensaje, se lee un mail, se responden los 84 grupos de wasap en los que estas incluido, o en una de esas como no te paso nada de todo eso se te da por escribirle a cualquier ser humano que incluya tu agenda al son de"¿en que andas che?". Por mucho menos te dejas de hablar con gente que queres.

El segundo tramo te agarra aburrido, o por tanto a mi que suelo venir aburrida desde el primer tramo, que detesto responder wasapes, me da culpa devolver llamados, me arrepiento de hacer un llamado a la milésima que el send (re contra vintage llamar send al ex botón verde, ex botón perfil de teléfono), "no es que no tenga ganas de charlarte es que no se llevarlo con dignidad, es solo eso". Al margen de todo, lo cierto es que me marea hacer una actividad mientras hay movimiento, por ejemplo no puedo alcanzar cosas mientras voy en auto. Lo único que si puedo hacer mientras camino es leer, deje de hacerlo porque solía cruzar la calle mientras lo hacia. En fin, el segundo tramo es ansioso, ¿cuanto falta? apurar el paso mas de lo que da la distancia de piernas. Uno se volvió tan rivotril que da escalofríos.

El tercer tramo: la resinación. (Bendita tu eres. Amen hermano). Es mi parte favorita, en contradicción a la regla yo dejo de aburrirme cuando me resigno por no saber como auto divertirme. Y ahí me pongo a mirar, miro a los que pasan, me miro con los autos del semáforo, miro las casas lindas, pienso en cual viviría, estimo el valor de mercado, el valor de metro cuadrado por zona, de que color la pintaría. Si veo una ventana abierta medio que me asomo un poco ¿que hace la gente cuando piensa que nadie la ve? (en tiempos de hoy, al borde de lo trillada mi duda). Veo lugares lindos para comer, pienso "tengo que venir un mediodía a este lugar", lugar que a la media cuadra olvido. El problema con hoy es que cada media cuadra encontras algo atractivo y eso complica el registro sobre 'algo' que en anterioridad a ello te resulto bello.
En fin, camine. Media antes de la esquina noto que en la siguiente esquina hay una señora robusta en bermudas con una camisa-camiseta rosada sentada en una silla acompañada de un perro, también sentado en una silla. La señora vivía en la casa que estaba #veredeando, ella y su perro estaban haciendo vereda. Comencé a cruzar la calle en dirección hacia ellos lo mas lento que me daba el transito. Despacio, despacito. La empiezo a mirar, me mira, si si, nos miramos. Yo le preguntaba con los ojos que carajo estaba haciendo ahí. Yo le decía con los ojos que gracias por estar ahí.
Ella ahí, con toda su robustez que no le permitían estar de ningún otro modo. Ella ahí sentada sonreía. Ella no tenia que hacer ninguna de todas esas cosas que hoy nos resultan ¿vitales?.
Ella miraba pasar el tiempo, un tiempo muy diferente al de muchos, al mío. A ella seguro que las 4 de la tarde le duran tres horas, a los muchos, a mi nos dura solo 20 minutos.
Sentí envidia, ni de la sana ni de la dantesca. La envidia es una sola, y es querer algo que tiene otro y vos no podes tener por diversas razones: A) porque no te da, B) por nabo, C) por moderno, D) por pobre.
Esta claro que no envidio ni su robustez ni su pierna hinchada ni su perro deshilachado pero... a ella las 4 de la tarde le duran tres horas.

Si van caminando desde Corrientes, agarran Dorrego y en la parte que bifurca toman Bondpland. De ahí le dan unas 5 cuadras. Y la van a ver, sentada en la esquina, con su perro, su pierna hinchada, mirando como pasa la gente. Ese minuto se detiene 20 minutos. Ojalá tengan un minuto.

1 comentario:

  1. de las calles que nombraste solo conozco corrientes, cuando vuelva a baires caminare por ahí a ver si veo a la señora...

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