domingo, 1 de septiembre de 2013

Un millar de cosas que pudo solo ser esta

Irte tan lejos como te de el espacio. Dentro de lo imposible, encontrar el punto ciego, donde esconderse es que no te vean.
Uno mas uno da cero coma cinco.
Lo afirman, no te das una idea. Estiman que no te das idea de cantidad infinita de cosas. Pensamiento reversa. Y con lo que hay: adelante. ¿Es que existe acaso otro lado?. No existe otra dirección mas que adelante.
En el país del nomeacuerdo yo solo me acuerdo. Interpretar las explicaciones es de esas cosas que poco sentido le dan al tiempo.
Lo pesado solo avanza cuando es liviana su frescura. Y en este caso mi Querido no deja de estar sin respuesta la única pregunta que me acompañara por siempre ¿donde van los patos cuando el lago de central park se congela?.

Entonces, ahora, agarremos una caja y empecemos a poner ahí dentro nuestro mutuo afecto. Que el amor se quede en el único lugar que hoy tiene lugar: en cuatro paredes de cartón, perfectamente embaladas, archivada en un rincón y que mucho no se vea, así evitamos ese permanente encuentro con el reflejo de lo que fue el agua.

Podría haber sido un millar de otras cosas pero resulta que solo pudo ser esta.
Mordamos una manzana fuerte así nos blanqueamos la sonrisa y sonreímos nuevamente.

Si te sacan la piel, y así tenes que andar por el mundo, sin piel, sintiendolo todo: el viento, la tela, la lluvia, el sol, el aire, el tacto del otro. Así, sin nada. Imaginate lo que les debe doler a los sin piel que le saquen una curita.

En medio del desierto caluroso que difícil debe ser entender el concepto de la sombra, que lejano se proyecta el frescor, la reserva. En el medio de una fría lluvia que distante esta el sol.
Pero un día de tanto caminar se llega al lado contrario del pesar, se llega al lado exacto de nuestro anhelo. Algún día de tanto caminar se llega a algún lado.

Y no hay otro modo mas que caminando sin piel, sin dejar de caminar, que ahí en el andando se siente lo que nos va atravesando, del mismo modo que la distancia nos presenta perspectiva, del mismo modo que entre pensando y sintiendo se va construyendo.

Al hacer no le existe el arrepentimiento, al hacer le sobrevive la convicción. La convicción es la palmada del hacer. ¿Y es que solo haciendo se llega a Roma? es que solo haciendo.



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