sábado, 21 de diciembre de 2013

Al amor le llueve para poder darse cuenta de que es amor

(Para escuchar mientras se lee: Linger - The Cranberries)

Resulta que un día de mucha lluvia lo que produce es mas que agua a borbotones y corridas. Parece que un día de mucha lluvia puede llover tanto que todo el papel se va desarmando hasta el punto de convertirse en un gran engrudo, que comenzamos a arrancar porque es pegajoso y además molesta, y vamos quedando desnudos y con la piel de un pollo. Y eso resulta en un día de lluvia, donde en una ciudad tan grande como la que imaginamos, con tanta gente, se vuelve imposible conseguir un taxi para volver a casa. Para llegar a casa impaciente, con extremada prisa, casi queriendo que las escenas de cuadras y cuadras, que suceden mientras el auto circula, deseas se hagan cada vez menos visible. Que llegar sea algo rápido, instantáneo. Y subir de a tres escalones y que la ansiedad le juegue la mala pasada a las manos y las vuelva torpes, porque el corazón late tan fuerte que el lado de las llaves se marea, y casi en un grito abrir para volver a cerrarla ya del otro lado. Y confesarle al silencio, a la casa tomada por nadie mas que uno: definitivamente estoy enamorada. Y sonreír a causa de ello.

Estar enamorada. Es una parte previa al concretar. Uno se enamora sin estar informado de la correspondencia del amor. O al menos eso fue lo que ocurrió en esta historia, y entre nos (son las que mas me gusta sucedan).

Hay dos tipos de enamorados: Uno que se produce efectivamente saliendo con alguien bajo la intención de que sea amor, el otro es el que sucede sin que te des cuenta, conociendo a la contraparte, y como aquella intención de enamorado no existió previamente, de pronto, así como si nada, te das cuenta: es amor.

Una vez alguien me dijo lo que alguien le dijo y es que no existe enamorado sin enamorado, de que el amor en términos de tiempo sucede en ambas partes del asunto amor. Y yo le creí al que le dijo al que me dijo. Una correspondencia entre partes suena a algo sensato, aun mas si la correspondencia tiene que ver con el acto noble de amar. 

Entonces esa noche nos quedamos pensando, y a la mañana siguiente un poco mas ¿acaso el amor sin concretar no queda reducido a una poesía amorosa que comienza con una lluvia y culmina con una gota?. Caminando un poco mas te encontras con los mas nobles argumentos "sin importar que suceda, el estado, no deja de ser maravilloso que te ocurra, es sentir lo vivo que estamos". Es que... sentir el estado enamorado, no es algo que le pase a todos. Pero sucede un día, uno de mucha lluvia, y pase lo que pase, ya no se puede volver atrás, porque solo existe un adelante. 

PD: Si estas enamorado lo que no esta pasando tiene que ver con lo que no estas haciendo. Y sin importar la correspondencia, que no pase de largo la posibilidad: Hoy podrías estar mucho mejor. Y si quizás decidiste solo estar en un silencio de enamorado.... Diría que no te lo pierdas. 

viernes, 20 de diciembre de 2013

Todos los días puede ser Navidad

De las mezclas salen cosas bonitas. No trata de necesitar para poder hacer sino mas bien de la creatividad del hacer con lo que hay. El que sea perfecto tiene mucho que ver con las intenciones (hablamos de relaciones humanas). Las intenciones inspiran, el coraje inspira, el valor inspira. Y las proporciones hacen que uno se enamore del andar.

Leí en un libro que no recuerdo, de un autor que tampoco recuerdo (¿importa acaso el libro y el autor?) decía algo de los caminos, de cuando a los caminos les toca bifurcarse y que ambos lados lucen en amarillo, lo cual no muestra ni lo peor ni lo mejor de cada lado ¿importa acaso?. En fin, de que los riesgos tratan de eso de la intuición y del error, y de sin importar cual sea el camino elegido hacer con lo que pasa, no con lo que pasara.
Por eso algo del vivir libres pero atentos. Dejarse llevar sin invadir el paladar de varios sabores, sin que se mezclen los olores. Es que cada tiempo trata de algo, y quizás la libertad trata de saber que cada tiempo trata de algo. Respirar libertad tiene que ver con el poder hacer lo que creemos. Y no es poco creer en algo, en alguien. Es que en nuestras creencias somos. Cuando descubrimos que creer, hacer, saltar tiene que ver con la libertad, ahí dejamos de estar atados.
La libertad tiene que ver con el respeto. El amor tiene que ver con el respeto. El hacer tiene que ver con el respeto. El registro del tiempo tiene que ver también con eso. Somos dueños solo de nuestra parcela lo demás es el universo compartido, y ahí somos también un poco de los otros. Porque en los otros somos un poco nosotros.
Y la oportunidad siempre sera calva, y lo que la gente hace es saltar, no soltar.
Nuestro querido siglo XXI y su oferta inagotable de todo. Ya paso de moda ese inagotable. Este estimado siglo del todo, que nos seduce, nos incita, nos prostituye, nos hace si querer dejar de ser la mejor parte de lo que somos. Pero con lo que no cuenta este siglo de ofertas es con los que quieren más, con los que se preguntan cosas, con los que buscan encontrar la verdad, con los valores, con el respeto, con el amor.

Hoy el amor es liquido porque el miedo es el protagonista de nuestra vida contemporánea. Paso de moda estar a la moda. Paso de moda la estructura vacía. Paso de moda la acumulación que nos hace pertenecer a los tiempos que corren. Y lo peor es que todo eso no hizo mas que hacernos ser uno mas. Un posmoderno mas en el mundo posmoderno.

Soy un pedazo de los tres últimos siglos: el romanticismo del siglo XIX, la libertad del siglo XX y la oferta del siglo XXI. Y le voy dando brincos a cada parte. No se bien lo que quiero, y de eso trata, de no saber, pero todos los días despierto con la sed de que el viento me atrape con sus virtudes. De que no me pasen las cosas, que me atraviesen. Prefiero un golpe a un roce. Prefiero quedarme sin nada a cambio de conocer.

Parece que la navidad solo trata de una efectiva campaña de alguna agencia de creativos. Pero esa ilusión que nos venden invita también a otras cosas: a dar, a compartir, a la reunión, a la alegría. Es casi una de las pocas veces en el año, que muy a pesar de lo que el siglo dicte, las lineas se saturan y uno se sienta en la mesa de siempre a comer rico, beber rico, conversar lindo y desear cosas bonitas, dejando el Gucci de lado para ser por unas horas lo que nunca dejamos de ser. Y ahí surgen los olores familiares, los recuerdos ausentes. Y por un rato deja de importar todo lo que atrás paso, porque es navidad y en navidad no importa el cuanto tenemos, los titulas acumulados, los bienes ganados, en navidad uno se reune con ese grupo humano que tan en uno nos hace sentir.
Soy una chica con suerte, a mi la vida me dio mas de lo que busque.


-Revista IT - Diciembre 2013

jueves, 5 de diciembre de 2013

#EspiasDeCopetin: El Frankfurt

Se va señor de mesa. Otro llega y se sienta en el lugar del que se fue. Apoya *extraño sobre madera sobre la mesa. Abre un cuaderno rivadavia azul de esos forrados con papel araña. Hace un llamado telefónico. Dice algo sobre una causa. Guarda el cuaderno en el sobre misterioso. Se queda mirando la nada a través de la ventana. ¿Que piensa?. Pide un agua mineral sin gas.
65 años aproximadamente. Regordete. Panzón. Rasgos de la europa de la lasagna. Cabello grisáceo. Camisa escocesa entre blancos y bordo. Más bordo que blanco. En el bolsillo de la camisa guarda una birome y un pilon de papeles tamaño bolsillo de camisa. Usa jean. Lleva una cadena color plata. Usa gafas mitad de marco metálico. De esas que se oscurecen cuando la luz aumenta. Se sirve agua, toma. Se sirve nuevamente, toma y abandona el vaso. Vuelve  a sacar el cuaderno del sobre y junto al cuaderno una pila de papeles a los que de tanto en tanto les hace alguna anotación. El papel dice algo de "acta... de la ciudad de buenos aires", no llego a leer. Junta nuevamente los papeles, les pone una goma elástica y abre el cuaderno. Cierra el cuaderno y mete ambos al sobre nuevamente. Otra vez observa la nada. Se sirve una tercer vez agua hasta vaciar la botella. De a largo sorbos la va bebiendo. Se queda mirando el sobre. Mira la ventana y vuelve a mirar el sobre. Se saca comida de los dientes con los dedos. Se lo ve preocupado pero no desesperado. Se lo ve cansado. Vuelve a beber agua. Toca el sobre, lo acerca unos centímetros hacia él. Se cruza de brazos ¿esta esperando a alguien?. Se humedece los labios. Hace gestos de pensar con sus manos. Una señora de otra mesa se levanta y él se la queda mirándo. Le sigue el recorrido por la ventana. ¿Termina el agua sin gas y se va?. Cada tanto hace un sonido particular con la boca, como un silvido, un ruidito.
Toma nuevamente el sobre. Saca el cuaderno. Lo abre. Hojas saturadas de escritura. Toma el movil y *disca. Se queda a la espera. Deja un mensaje de voz, no se distingue lo que dice. Los mensajes de voz siempre se dejan tres o cuatro tonos por debajo del promedio habitual en el que uno suele comunicarse. Escribe algo en el cuaderno. Es diestro. De esos que prensan la birome casi desde la mitad y juntan el indice y el gordito. Tinta azul. El promedio dice que la gente mayor a 50 no usa tinta negra, un habito de sus tiempos de escolaridad. Relee el texto. Vueve a *discar. Espera. Nuevamente deja un breve mensaje de voz, nuevamente en dos o tres tonos por debajo del habitual. Lee la pagina de lado a la que escribió. Continua a la siguiente. Subraya algo. Vuelve a la pagina anterior y subraya algo tambien. Retrocede en la lectura. Vuelta atrás y otra vez hacia adelante. Corrije acentos. (El mesero del lugar tiene unos 45 años aprox. Es de Galicia). Continua escribiendo breves anotaciones. Mira el vacio y retoma la lectura. Cierra el cuaderno. Mira por la ventana. Se cruza de brazos. Me mira. Mira la ventana. Pasa el rato. Se sonríe. Se acomoda sobre la silla. Parpadea. Parpadea. Parpadea. Pasa el rato. Guarda el cuaderno nuevamente en el sobre madera. Apoya el mentón sobre su palma. Hace el gesto de la estatua que piensa. Se quita las gafas, refriega su ojo izquierdo. Se pone nuevamente las gafas. Se muerde la mitad del labio y sonríe. Se cruza de brazos. Se quita las gafas, rasca nuevamente su ojo izquierdo. Se temina el agua. Pasa el rato, cruzado de brazos, mirando por la ventana ¿porque no se va?. Sonrie. Se acomoda sobre la silla. El ojo izquierdo lo tiene algo más caído que el compañero, lo entrecierra. Palpa el sobre con los dedos. Hace como un juego entre dos de sus dedos y el lateral del sobre. Deja de hacerlo. Se cruza de brazos. Creo que ya sabe que lo observo. En la mesa de al lado una mujer cerca de los 50 años conversa con una pareja cerca de los 80. Sobre la mesa hay un frasco de orina hasta la mitad. De tanto en tanto ella, la mujer mas joven, chequea que la tapa roja del frasco este bien cerrada. 
Nuevamente lleva la mano a su cara en gesto preocupado. No comió las papas de copetín que la casa invita a cada cliente por consumir. (La orina de lado a las medialunas. La vejez pierde limites). Acomoda el sobre. Se queda largo rato de brazos cruzados mirando por la ventana. Observa al mozo. Mira de lado a lado. Nuevamente la mano a la cara. Algo le preocupa. Alguien no le atiende los llamados. Se acomoda en la silla. (¿Porque los de la mesa de al lado se ríen y comen medialunas mientras la orina esta ahí?). Revolea los ojos. Mira la hora. (¿De cual de los tres será la orina?). Creo que quiere pedir la cuenta. Se acomoda los huevos, sutil pero se noto. Pasa el rato. Toma el movil nuevamente y *disca. Espera. Alguien responde del otro lado. Corta rápido, "bueno" dice. Nuevamente el ruido con la boca. Se para, se acerca a las heladeras. Observa. Se acerca al mozo y le pide algo. De regreso a la mesa se detiene nuevamente frente a las heladeras. Toma asiento. Pasa el rato. Otra vez el sonido con la boca. Agarra el sobre y saca el cuaderno azul. Lo abre al azar (casualidad presente). Busca entre las paginas. Tacha algo y escribe. Da vuelta la pagina. Se acomoda sobre la silla. Da vuelta la siguiente. Se detiene. Se acerca. Se vuelve a su lugar. Toma el sobre, le da la vuelta. Anota en el cuaderno algo que lee del sobre. No se alcanza a leer desde aca. Pone el sobre nuevamente debajo del cuaderno. Cierra el cuaderno y lo guarda nuevamente en el sobre. Pasa el rato. Bosteza con la boca bien abierta. Me mira. Pasa un buen rato. Se levanta de la mesa, se acerca a la barra. Cruza palabras con el mozo. Le pide la cuenta. Le da dinero. Vuelve a la mesa. Se sienta. Se levanta. Va al baño. Regresa. Toma un paquete que se encuentra sobre la barra. Toma el sobre que dejo sobre la mesa. Y sale. 
Entra otro hombre, uno mas joven. Se sienta en su lugar.
 

martes, 19 de noviembre de 2013

¿Si el amor deja de ser cursi seguirá llamándose amor?

Cara de emoticon bobo. Infinitos papelitos con mensajes de puño y letras de corazón. Cartas, de amor, de despedida, de reflexión, de perdón. Tarjetas de aniversario, de cumple mes, de cumple día. Compilados de música, canciones que dicen, canciones que suenan, canciones que cantan palabras propias. Sorpresas. Desayunos. Besos en vivo, besos por mail, besos por celular. Fotos. Recuerdos. Memoria ram. Memoria R.E.M., vos. Cosas que me recuerdan a vos. Cosas que te gustan a vos. Cosas. Objetos de amor, con amor. Mensajes de bolsillo. Que te vayas para extrañarte. Correr a verte. Saber que vas, que voy, que siempre volves. Volver. Se va uno solo para volver. Y las palabras de siempre. ¿Cuanto? hasta el cielo. Hoy la luna es tuya. ¿En kilómetros? ida y vuelta hasta china hasta que los pies dejen de ser pies.

¿Se puede querer más? es que el corazón si quiere más se puede romper. Sístole y diástole. El último aliento se recupera cuando cruzas nuevamente la puerta. Que el último apague la luz y cierre la puerta. Y las luces de navidad iluminan por pedacitos la cara y es con la mano que se completa los espacios que vacíos parecen pero ahí es que están.

¿Todos piensan que los que hacen ositos de peluche le dan un beso amoroso antes de guardarlo en la caja con el montón de hermanos ositos?.

Entre un montón de folletería que muchas veces termina en una caja con nombre y apellido, o en un asado de despedida: prendemos fuego el amor y lo vemos apagar o lo archivamos en la parte más oscura y lejana de un placard.

El siglo XXI nos traicionó, hoy los recuerdos no se puedan tocar y sin querer los recuerdos se pueden borrar, y el tacho de basura virtual automáticamente se borra. Ya no se puede correr dos cuadras el camión de basura suplicando "¡mi caja por favor!". Las maquinas no sienten, el señor que recoge la basura si. Así como los libros digitales no se pueden dedicar. Porque hasta las letras escritas se pueden tocar y con el dedo hacer el recorrido de las palabras. Y si le damos crédito al tacto hasta es posible hacer realidad virtual con quien escribió.

Hay tanto pop porque se perdió el rock. Si que hoy un encuentro casual es lo menos casual en nuestras vidas.

Amor amor amor. ¿No era solo eso lo necesario?.
Believe me darling!


-Cosmo, Octubre 2013

viernes, 1 de noviembre de 2013

Un cuadro puede esperar 14 años que alguien lo necesite

Encubierta ironía desvela a Brook en El espacio Vacío "Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo un escenario desnudo. Un hombre camina por este espacio vacío mientras otro le observa, y esto es todo lo que se necesita para realizar un acto teatral.... Una palabra no comienza como palabra, sino que es un producto final que se inicia como impulso, estimulado por la actitud y conducta que dictan la necesidad de expresión."


La piel se convierte en tacto.

Los dedos hacen un recorrido zigzagueante en vuelta de ida y un ida y vuelta.

El tiempo, el maldito tiempo.

Nos da siempre tan poco.

Antes de morir le voy a pedir al último aliento 5 minutitos más. Y a esos 5 les voy a pedir 5 más, y así vamos ganando tiempo.

Leí los otros días la historia de un hombre que invierte gran parte de su fortuna en ganar tiempo. Toma más de 150 cápsulas al día que logran sostenerlo en su máxima plenitud. Yo me arqueo si tomo mas de tres.

¿Pero porque anhelar vivir tanto? ¿Quien quiere vivir tanto? ¿Quien quiere vivir para ver morir el camino?.

El concepto suelto quedó pululando entre el resto de los pensamientos, y cada tanto me volvía y le pensaba un rato mas, la misma pregunta boba no permitía formular redes opcionales. A la misma pregunta boba le recurría la misma respuesta zonza "No quiero vida si mis 10 números de emergencias han tenido que ser eliminados porque el usuario ya no existe". Uno es uno, pero el Uno está formulado en los otros, en ese pequeño puñado de otros que dan sentido a las horas, las rutinas, a ese escuchar la voz amiga, el sujeto familiar que nos devuelve el alma al cuerpo.

Ese sonido nos retorna ese abstracto inquilino que habita en uno, con uno, ese hueco que graficámos entre medio del pecho, que vive de lado al corazón, que en la alegría se inflama, que en la tristeza duele y en la emoción florece. Ese hueco intangible que nadie vio pero del que nadie duda, porque sin nadie que nos enseñe, en la alegría y en la adversidad, la mano va directo a ese espacio entre los pechos.

El alma no se toca pero el alma se puede romper.

Cuando me fui a vivir a Rosario lleve conmigo todo objeto material que me pertenecía: algunos trapos de los buenos tiempo y dos grandes cajas con libros. Ese era todo mi universo material. Eso y un cuadro, uno que decidí no llevar en aquel momento. Paso cada año de esos ocho años y bajo casualidades mal formuladas siempre lo olvidaba. Cuando volví a Buenos Aires y el destino definitivo se materializó fui de mi madre al encuentro de ese cuadro. Mi vida material, por aquel entonces, se encontraba perfectamente embalada en cajas perfectamente rotuladas. Me fui con dos valijas y dos grandes cajas con libros y ocho años después, el progreso, el consumo capitalista, la acumulación material, o el simple volvernos grande me construyeron en 51 cajas de objetos materiales que me pertenecían, todo consecuencia de una amigable división de bienes.

Mi nueva casa parecía Dogville, las cajas proyectaban el espacio de "lo que será" y uno reconocía ese #loquesera gracias al rótulo de cada caja.

El cuadro y yo volvimos a nuestro primer hogar de independencia individual. Fue lo primero que vistió mi casa, y justo de lado al lugar en el que más tiempo pasaba, a la derecha de mi escritorio. Por alguna razón necesitaba aquel cuadro cerca.

Poco más de una semana después recibo un mail. El remitente, bajo una causa de casualidades enormes, era de la persona que había pintado ese cuadro para mi.

Aquel hombre me cuenta que soñó conmigo, y que en ese sueño yo caminaba por un lugar sin destino, sin saber de qué trataba el encuentro, hasta que lo cruzo con la mirada y desde lo lejos le pido que me salve.

Termina su relato y me pregunta, exponiendo que quizás hasta sea una duda de su curiosidad: "¿Vos estas bien?".

Me descolocó una buena porción de rato, mirando el cuadro, haciendo memoria "el día que él me obsequia ese cuadro, que pintó con un pincel muy delgado que anteriormente yo le había obsequiado, ese día dijo algo sobre ese cuadro.... pero no podía recordar el que".

Entre mirando el cuadro, que claro estaba, el cuadro era una parte de él, me preguntaba su pregunta "¿vos estas bien?".

Como bienestar se presume algo así como un estado de sólida y homogénea felicidad, no desborda, no escasea, es justa: un vaso que se puede agarrar sin que el líquido surfee y sin quedarnos con sed.

No había demasiado que fundamentar pero su pregunta no había logrado una inmediata afirmación ni una inmediata negación: yo simplemente estaba ahí haciendo lo que tenia que hacer hasta que haya otra cosa por hacer. Por lo que entendí, eso, no es estar bien.

Le respondo aquel mail devolviendo algo de la sorpresa, el cuerpo del mensaje y la justa simultaneidad de la llegada del cuadro que 14 años atrás me había obsequiado.

Las cartas suelen comenzar bajo la formalidad de un plan, y en el nudo, acertada forma de llamar a lo pasa entre un principio y un final, en el nudo me encontré a los dedos pulsando letras, convirtiéndolas en palabras, palabras que conjugaban oraciones, oraciones que contaban cosas, cosas tales como "No, no estoy bien". Ni siquiera sabía hasta aquel momento que estaba mal. El nudo es eso, un trance que despierta el principio y lo que se revela en el final.

A la semana siguiente nos vimos, y la chica que le di no fue la misma que volvió. "Victoria, tenés el alma fracturada". Si corremos de lado el contexto de la oración y nos detenemos en el hilo de palabras, es algo irónico: "la Victoria estaba quebrada".

Durante dos meses, cada sábado, escuche el recuerdo en voz alta de cada fractura de mi alma, encontrada y devuelta a su sitio. Yo que creo que Papa Noel es Dios y que Dios no existe pero... pero cuando escuchas el detalle de tu quiebre, ese que bifurca las decisiones. Cuando escuchas lo imposible pero lo vivido. Cuando eso pasa. Cuando un alguien logra meterse en tus recuerdos peor escondidos, en los más denigrantes, en los más dolorosos, en los que te hicieron ser una persona muy diferente de la que podrías haber sido. Cuando caes en cuenta que alguien que no es uno puede entrar dentro tuyo y ver de qué es lo que sos. Cuando cobra dimensión que el tope de lo que entra no solo es un pene sino que hay más: es el alma. Cuando eso pasa, de pronto, en algo de lo intangible, crees.

Dos meses escuchando el desfile de mis frustraciones, muchas veces frustraciones de un solo espectador: yo.

El me contaba mis recuerdos, como escenas de una película, en ese grado de detalle. El que más impresión me causó fue aquel del día que me encontraba sentada en mi banco, de mi parque, con mi cámara y me preguntaba "¿como me voy de acá?". Nadie nunca supo ni que viví eso ni que me pregunte eso. Pero él si. Esa fue una de las fracturas, una de las tantas que le devolvió al alma.

14 fracturas del alma después mi alma se convirtió en una sola parte.

Cuando tu alma vuelve a estar completa hay una sensación de felicidad que ilumina, que lo modifica todo. Hay un dar amor desprejuiciado, sin esperar, sin pensar, solo dar. Sos uno, sin dudas, sin miedos, sin angustias que no se explican.

Después de eso logré entender desde la razón aquella frase tan vulgar y trillada, de la que tantas veces me he reído tanto: el amor es el lenguaje del alma. Puedo escuchar el tono burlón con que sonaba.

Cuando uno esta completo lo que brota es amor.

Él se ríe de mí, no logra conjugar como conviven la estricta razón con la desbordante sensibilidad en un mismo paquete. Yo me río de sus trols de poder. Pero le creo cada palabra, sin explicaciones, sin razonamientos, sin pruebas. Yo solo le creo porque creo en él.

El alma se fractura por vivencias en las que casi ni reparamos. Las fracturas del alma nos impiden avanzar, no permiten a las emociones su plenitud de ser. Nos hacen perder la majestuosa oportunidad de ser felices.

A todo esto, le pregunté por el cuadro, por aquello que dijo el día que me lo obsequio, ¿porque el cuadro? ¿para que?: "el cuadro te va a proteger", esa fue su respuesta.

Por alguna razón 14 años después bajo 14 fracturas del alma, necesitaba que me protejan.

Hoy mi alma está completa, cada tanto se vuelve a fracturar, porque vivir se vive todos los días: lo demás es un regalo.

Debe ser porque creo en Papa Noel.

Al mismo tiempo de una cosa en otro lado pasa otra y a otros le siguen pasando al mismo tiempo que pasan otras

Un perro persigue a un gato, el gato sube a lo alto de una repisa y lo mira con desprecio. Mientras, en un país muy lejano, dos niñas desvisten un G.I. Joe y sufren la primer decepción, dando paso a la adolescencia. Una señora prepara té a su marido con un saquito usado y le pone tres de azúcar. Un loro de barrio aprende a silbar la marcha de un partido popular. Una chica le dice a su amigo "el problema no sos vos, somos nosotros". El amigo de ambos llora. Un creativo roba una idea. La mesera toma un sorbo del agua a servir. Otra persona camina sin pisar los quiebres de las baldosas. Dos adultos se besan. Mientras una señorita improvisa un fracasado baile erótico. El novio de otra le aplaude. En el mismo momento una chica grande cierra los ojos y abre una Biblia al azar buscando la palabra de Dios. Simultaneamente alguien refiere a un Dios llamandole Alá. Dos hombres se quitan los zapatos antes de entrar a la mezquita. Siete fotos después ella sigue sin ser fotogénica. Un grupo de rebeldes ocasionales pega papelitos en los postes de luz de la ciudad dando esperanza a la gente "No sufra mas, arregle su colchón . En un lugar de la capital el bombillo de un poste deja de funcionar al mismo tiempo que alguien en otro lado baja la térmica para cambiar la bombita. Un adulto menor piensa en la chica que le gusta. La chica se aburre y decide salir con otro.
Ocho malabaristas cambian las cintas de sus clavas por unas que brillan en la oscuridad. Al mismo tiempo, treinta y seis mujeres solteras tiran las cintas de una torta de bodas con la esperanza de ser la próxima señora De. Todo ocurría al mismo tiempo que una persona le dice a otra "te amo", y otra a otra "te amo" y otra a otra "te amo", y otra a otra "pero yo ya no".  Mientras una reina se hace princesa. Un periodista cocina panqueques. La galletita del biznique deja de tener gusto y no se resuelve el problema de la punta del paraguitas. Algo explota en un lugar del mundo. Mientras en la casa de dos vecinos mas arriba el calefón hace boom.
En este momento hay alguien que esta haciendo algo mejor que vos. Al mismo tiempo hay alguien que la esta pasando peor. Dos casas mas abajo una mujer habla por teléfono y cuenta la intimidad de un tercero. Un hombre llora en el baño. Una chica se pone la falda equivocada. El amor puede pasar todos los días por el resto de tus días. Algunas veces el resto es solo un puñado.

viernes, 25 de octubre de 2013

Aunque se golpee el cuerpo no pierde la memoria

Un hombre puede hacer de cuenta que no se conoce con otro hombre por mas que el vinculo entre ellos sea de lo mas intimo. Una cara se puede olvidar. Un recuerdo puede aplicar como previa a un estado REM. Una situación paraliza en -esto ya lo viví- pero ni remotamente recordamos el cuando ni el donde. Podemos repetir cantidad ilimitada de veces un -esto no paso- hasta llegar al punto de que así sea. Podemos darnos un fuerte golpe en la cabeza y dependiendo del lugar en el que el golpe fue dado olvidarlo todo, temporal o indefinidamente, y convertirnos en una pagina en blanco.

Días atrás intentaban explicarme una verdad tan intangible como evidente: el pasado no existe.
¿El pasado no existe?. No existe en forma, no se lo puede tocar, no se lo puede ver, solo se lo recuerda y ese recuerdo es una proyección espejada que se reformula en el presente. El presente hace que el pasado exista pero ¿existe o es tan solo un proyección invertida que el tiempo va cargando y así modificando, exagerando, deformando, decorando, como una fotografía? ¿existe?.

En el brazo derecho tengo una marca en forma de hoja, con el tiempo se fue haciendo cada vez menos visible, excepto cuando el sol tuesta la piel, ahí se pronuncia la marca. Ya no recuerdo en detalles minuciosos como es que aquella marca se hizo. Recuerdo fragmentos sueltos: un día, en casa de mis padres, era bastante pequeña, mi mama me pagaba un austral por planchar pañuelos, en aquellos tiempos donde las personas tenían cantidad de pañuelos en variedad de colores, formas y estampados. Me encontraba en la cama de mis padres, la usaba como soporte, es por eso que estimo que la edad de aquel entonces era poca, estaba en el lugar que la altura me permitía planchar pañuelos. Recuerdo una gran montaña de pañuelos, de todas formas dudo de si era tal o no, ser niño tiene ese don maravilloso que sobredimensiona. En fin, me encontraba planchando los pañuelos, en eso apoyo la plancha de parado, hago algún tipo de movimiento extraño y la plancha cae. En un intento por evitar la caída el filo del electrodoméstico rebota sobre la parte baja de mi antebrazo derecho y el olor a piel quemada invadió el olfato, mis niños nervios, los nervios avisaron al cerebro que algo estaba pasando, el cerebro aviso a las cuerdas vocales y a los ojos de que era momento de gritar y llorar.
Me jacte gran tiempo de mi marca. Cuando era niña gustaba de las cicatrices, puede que ese infundado fanatismo me haya llevado de mas grande a marcarme el cuerpo con tinta permanente.
De aquella marca solo puedo dar fe de tres cosas: Había una plancha, había pañuelos y queme mi brazo. Todo lo demás puede que solo sea el relleno que da curso, cierre y contexto a la historia.

El recuerdo, una idea impregnada de lo ocurrido, es mas bien como volver a saborear el bocado rico que alguna vez fue probado. Una sensación intangible que no se explica porque es en ocurre. Cerrar por un rato los ojos para montarlo todo nuevamente, recrear el final, modificarlo con uno más amable, corregir libretos, borrar párrafos, accionar el cuerpo. Encender el libre albedrío. Si se proyecta en la mente cantidad de veces una fantasía esa fantasía se hace real, se ve, se toca, se huele, se vive. Esa fantasía se convierte en recuerdo, que pasa a ser un capitulo mas en la historia que vamos construyendo sobre nosotros mismos.
Si se puede montar toda una vida de recuerdos que no existieron, y si eso pasa, y llegamos al punto donde creerlos se hace carne en la verdad. Si es tan sencillo diseñar el pasado quizá es igual de posible hacerlo ahora, en el ya, en el presente. Puede que lo miserable o lo felices que somos tenga que ver con proyectar el hoy, con diseñar el estilo de las construcciones de la calle por la cual transitamos. Si nos concentramos en el silencio, en medio del caótico transito, puede que todo se calle. Si hacemos fuerza y convertimos el tiempo de los otros en un cámara lenta fuera de foco puede que solo nos veamos a nosotros caminando sobre ese bulto que no se distingue.
¿Uno es capaz de ver solo lo que la vista pretende?. No pasa algunas veces de ir a un lugar y no dar cuenta de nadie, pero de pronto la mente, que va mas rápido que nuestro quehacer diario, logra ver sobre esa multitud a una sola persona, imposible de creer entre tanto, pero lo vemos. Encontramos lo que buscamos sin tener conciencia de aquella búsqueda.

Antes de nacer suponemos que ocurrían tales o cuales cosas solo porque otros las narran, de ahí construimos la historia hasta el punto cero, nosotros, ahí es cuando nos convertimos en narradores.

Lo que sucedió en el pasado, muchas veces, no es tal como lo recordamos pero el cuerpo, el cuerpo se convierte en nuestro propio memento. Las marcas son pistas, advertidores de por vida: ¡precaución! una plancha enchufada puede quemar.
Solo se que tengo una marca en el cuerpo, una marca que me avisa que alguna vez paso algo y que por eso ella esta ahí, una marca que me cuenta que antes de hoy pasaron otras cosas, cosas que supongo, que me cuentan, que fantaseo o que simplemente ocurrieron. Las marcas nos dan cuenta de que existe un pasado pero no dan cuenta de si así es como paso.




miércoles, 9 de octubre de 2013

De profesión: Cortar pitos

En febrero lleve a Doggi (Junior, Julio, Mugre, cabeza de melón, pelo de algodón, narigón con patas) al doc de los caninos. Coni, que la amamos por ser el hada madrina de los animales y tiene ojos que brillan como dos bolitas mojadas, nos dice en su tono amor que tenemos que castrar al perro. Puedo lidiar con mucho, con un reactor nuclear, con un entrevistado pasado, con amigos raros, con gente loca, puedo llegar a poner mis energías en intentar dividir el átomo hasta intentar crear el agua tibia pero.... pero con el perro no, con el perro no puedo nada. Lo único que puedo con el perro es llorar desde que entro a la veterinaria hasta que salgo. Desde ese día comenzó un calvario de culpa que me encargue de tapar como un gran trauma.
Coni nos mando a hacer estudios, desde ecografías, estudio del corazón, análisis de sangre, lo que se estila en el rubro como pre-quirurgico. Yo necesitaba un pre para hacerme a la idea de operar a mi perro de algo sin morir antes.
Vamos con doggi a hacer todo lo que tenemos que hacer, sometiéndolo a su no entendimiento de lo que ocurre, a su miedo mirándome a los ojos, pidiendo a gritos que pare, que lo saque de ahí, que le cubra las espaldas. El mejor amigo del hombre, mi mejor amigo me lloraba por hacerle mal. Y yo lloraba.
Volvemos de Coni a chequear el pre-muertedeambos.
-¿Y? ¿todo bien?
-maso, tiene una irregularidad en el corazón, ¿no lo escuchas toser o como con arcadas?
-eh? si, pero lo hace desde que lo tengo, hace 9 años, pensé que eran pelusas en la garganta, viste que los perros comen cualquier cosa.

El mismo día que le confirman a doggi su "tema" del corazón me confirman a mi que soy la peor persona del mundo. El mismo día, ambos dos, nos enteramos de algo que tenemos: él de su corazón de hospital de los muñecos, yo de que arcada de perro no siempre es pelusa en la garganta.
Ahí empezó toda mi teoría de que el perro se iba a morir y de que yo me iba a tener que mudar porque simplemente, aceptar su ausencia, era lo único con lo que no podría lidiar.

El tiempo fue pasando, yo decidí esperar un poco, le metía excusas a Coni del estilo "Estoy esperando cobrar unos laburos", "no me puedo hacer el tiempo", "Murió Chavez", "aumento el pan", cualquier cosa, y ella siempre respondía lo mismo "Empezá a hacerte la idea, es por su bien". Yo lloraba.
¿Castrar al perro? ¿Quien soy yo para castrar a alguien? ¿Quien soy yo para decidir sobre el futuro de otro? ¿Que autoridad no adquirida tengo para decidir tus bolas si, tus bolas no?.

Hace dos semanas operaron a Astor, el otro perro amor de mi vida, y a Papá, el único Papá amor de mi vida que tengo. El mismo día, a la misma hora, ambos entraban a un quirófano para que le saquen algo. Algunas veces seguir la vida, vivir, tener una vida mejor tiene que ver con eso, con sacarnos algo que nos hace mal.
Me dejo pasmada lo siguiente: cuando operan a un humano todo es a puertas cerradas, hay un espacio donde los sanos no pasan, donde solo pasa el enfermo y los magos de la ciencia. Cuando operan a un perro lo hacen vidrio de por medio, es como ver la tele solo que no podes cambiar de canal.
La operación de Astor la vi toda, como le cortaron al medio como pollo, sacaron fuera sus partes, todo similar a la góndola de carnicería del súper. Le sacaron la bola que le hacia mal y la pusieron en una bandeja similar a una ensaladera metálica. Ahí le metieron nuevamente todo adentro, lo cosieron y nos llamaron.
-vengan, pasen, esto es lo que le sacamos
-ahhh
-Salió todo bien.
Como si fuera posible que ante la jugada de los sentimientos y mi escaso conocimiento medico yo pudiera diferenciar entre un vaso tumoroso y una esponja empapada en tempera púrpura.

En la sala de espera había un hombre sentado, nos conversaba muy amablemente. Su perrita se encontraba recién operada acostada en una camilla. Temblaba por la anestesia. La acariciaba y le susurraba que se calme. Ahí se nos pone a contar que su perrita tenia un tumor hace varios meses pero que recién ese día el había podido reunir el dinero para operarla. El señor no vivía a medio metro de la veterinaria como nosotros, el señor vivía a hora y media de la clínica de animales. El señor tuvo que juntar durante meses el dinero para poder salvarle la vida, nosotros no.
Hasta antes de ese día estaba confirmado que yo era el peor ser sobre la tierra, ese día, definitivamente, el podio era todo mío.

Semana después fui de Coni, le di luz verde para operar a Junior. Nos mando a hacer nuevamente todos los estudios. Salieron todos bien. Su corazón va bien.
Hoy lo operan. Me costo nueve meses parir la convicción de que es por su bien, que no tiene que ver conmigo, de que es por él.
Sigo pensando que "Castrar" algo es una idea demasiado violenta a ejecutar. Pero de algún modo. Castrar. Castrar algo. Que se yo. Quizás algunas veces es necesario, quizás algunas veces tiene que ver con la vida.






lunes, 7 de octubre de 2013

¿quien se apunta al velorio de la oración compuesta?

Una mañana nos sorprendieron como en cualquier mañana. Mañanas siguientes nos invadieron ¿la muerte de la oración compuesta?.
Lo que empezó con el fin de organizar las conversaciones bajo temáticas paso casi obsesivamente a convertirse en el nuevo lenguaje del 2013. Hablar #hashtag es como hablar #klingon. El #hashtag pasó a reemplazar el #PasadoDeModa o #Demode #Emoticon.

#Emoticon y #Hashtag nacen para recortar las trabas que se encontraban en el lenguaje tecnológico, lograr expresar ¿cercanía? emocional. ¿Como se da un abrazo hoy? Con el muñequito amarillo de ojos cerrados autoabrazandose.

Hoy una foto publicada en Instagram (la red social que nos convirtió a todos en usuarios pasivos del photoshop) dejó de presentar el enunciado "En la playa, con amigos, disfrutando del olor a mar" para pasar a ser "#playa #mar #olor #arena #beach #sun #sol #verano #vacaciones #disfrutar #fernet #coca #amigos".
El #Hashtag asesinó la lírica, la poesía, la ironía, el doble sentido, el guiño, los conectores, las palabras abrazadas. Pero. Pero hablar #Hashtag es divertido, amable y el abuso de su uso alimenta una ironía encubierta.. Ese mal uso es lo que le empezó a dar mayor sentido.
Ante la novedad, muchas veces, uno reacciona con caución. Primero observamos, luego pasamos tímidamente al uso, del uso al abuso y del abuso a romper las reglas. Para romper las reglas hay que saber de qué tratan. Y hoy somos todos tan #EnLinea, tan del último grito, tan modernos, tan gourmet, tan playlist, tan sincronizados. Nunca resultó tan rápido y aburrido conocer gente. Desde todas las opciones del stockeo: la red social de los amigos, la red social de los pillos, la red social de los photografos, la red social de los trabajadores, la red social que nadie usa, la red social de los nerds. Hay para cada tipo y estado, hay oferta y nosotros compramos, porque algunos días somos chicos malos y otros días copados amigos. En fin, hay para tener y guardar, y todo eso que hay se unifica en dos puntos: uno quiere que los otros sepan, y lo decimos en hashtag que suena mejor.

Pase por varios estados con el amigo. Soy de esas personas que ante lo nuevo primero rechaza. Pero un día, otra mañana de una mañana lo descubrí, ahí, solito, numeral y una palabra, en la red social del pajarito, sintetizando los escasos 140 caracteres, con lo poco que ya son 140 caracteres para decir algo les resultó necesario encontrar el medio para, aun, hacerlo más pobre. Y lo rechace. Empecé su uso a modo interno, como una gracia, riendo de mi me reia de los otros, un dos por uno de ironía. Pero la incordia el tiempo la transformó en simpatía, y verlo ahí, solito, numeral y una palabra, me fue sacando una sonrisa ante cada aparición. Fue en el tiempo pasando en que logró enamorarme, lo fui entendiendo, lo acepte, me acostumbré a su modo, su forma. Y cuando le conocí de verdad, supe de su esencia, de que esta hecho, descubrí que era mucho más que numeral y una palabra dando vueltas por las redes, tematizando decires. Lo que es, lo que fue: él inmortaliza momentos.

Cuando el tiempo le pasa a lo vivido, entre todos esos recuerdos que quedan, entre ello las fotos, quedan las palabras, algo dicho en el momento inoportuno, algo repetitivo, el chiste del viaje, de la anécdota, de la vacación, del encuentro.
Hoy el #Hashtag nos obsequia algo de eso, otro medio para reunirse con aquellos que vivimos, para discriminar con esos mismos #loque de lo que hablamos. El chiste interno que siempre sale a la luz en cada encuentro.

No es lo mismo un "te lo dije" a un #telodije.

#EstanAvisados #BuenasTardes

viernes, 27 de septiembre de 2013

Un edificio no puede desaparecer porque sí por más que todos hayamos escuchado que exploto

El día que ocurre una tragedia queda impregnada a la memoria por siempre lo que hacíamos en aquel instante. El 18 de julio de 1994 a las 9:53am me encontraba durmiendo, las vacaciones escolares de mi 5to grado primario. Me despertó un grito de Mamá (mama tiene esa particular virtud de conversarte sin importar lo que estés haciendo. Era bien cotidiano en tiempos de "vivir con mamá" que ella simplemente entre a tu dormitorio con un mate en mano y te cuente las noticias, aclarándole cada vez que "no tomo mate antes del desayuno mamá"). Bien, esa mañana los gritos de mamá tenían un gran motivo: la Amia había explotado. Me incorpore abruptamente, era la primera vez en mi vida de recuerdos que escuchaba hablar de la Amia y que tenia conciencia para entender que algo puede explotar en la vida real sin ser marca Acme. Baje las escaleras a saltos de escalones. Nos sentamos con mamá frente a la tele. Observando. En silencio. Empezamos a recapitular donde se encontraba cada integrante de la familia en ese momento. Hermana en facultad rindiendo. Hermano menor (mas mayor que yo) entrenando. Papá en su trabajo. Hermano mayor... Hermano mayor ese día por alguna razón que no recuerdo se encontraba en zona. En aquella época uno se preocupaba distinto, las escasas opciones de hacer contacto inmediato venían ligadas a la resignación del esperar. Y eso hicimos, esperamos a que el fijo de la casa suene (tenemos el mismo numero desde que Entel puso la linea). Recuerdo que llevaba puesto un camisón bien largo blanco con dibujos de perros naranjas haciendo caras.
Paso un buen rato. Antes los ratos duraban un buen rato. El teléfono de discar gris sonó. Era hermano mayor, estaba bien.

Un 11 de septiembre de 2001 a las 9:53am me encontraba en casa de mamá. Esta vez despierta. Estaba estudiando. Mi primer año de universitaria, cursando el segundo cuatrimestre del ciclo básico. Suena el fijo de casa (ex Entel, desde el 90' pasamos a ser sin mas opciones consumidores de telecom). Del 94' al 2001 pasamos del teléfono gris de discar al inalámbrico que se le subía la antena para mayor recepción de la comunicación. En fin, suena el teléfono, mi amiga Brenda me llama para contarme que un avión había atravesado una de las torres gemelas "prende la tele" me dice. Prendo la tele. Nos quedamos mirando juntas, cada una en su casa, en silencio, desde el teléfono. En eso al rato otro avión hace casi exactamente lo mismo que el primer avión. Las dos gritamos, mamá grito.
Ese mismo día horas después el mismo teléfono vuelve a sonar: la dentista de la familia, la que conocía cada molar de cada integrante, la misma que me atendía desde mis 6 años se había suicidado tirándose por el balcón del consultorio. Día martes. Mamá había quedado de encontrarse a tomar café con ella el jueves de esa misma semana. La cita nunca se dio.
Por la noche todos fuimos al velatorio que queda a la vuelta de la casa de mis padres, el mismo velatorio que suplico un despertar, que permuto una despedida a cada familiar y personaje del barrio.
Antes de partir en caravana a despedirnos cae en casa de padres hermano mayor. El día anterior el se había atendido con nuestra dentista. Ella le había recetado algo para el dolor de muelas. Él pensó que quizás a los forenses les seria de utilidad para hacer pericias caligráficas las recetas del día anterior.

El 6 de agosto de este año a las 9:38am me encontraba en mi casa, en la mía propia, en la que vivo con mi perro. Enciendo la tele como cada mañana para ver las noticias. En Rosario había explotado un edificio, un edificio que queda a 5 cuadras de donde yo viví en Rosario. El mismo edificio que da al contrafrente del edificio de la que por 8 años fue mi suegra. El mismo edificio que queda a media cuadra del banco en el que teníamos cuenta, a la vuelta del súper en el que comprábamos. Un edificio que se aproxima a otros edificio donde vive gente que quiero. El edificio que queda sobre una calle por la que tantas veces pasamos caminando de la mano.
Esta vez no sonó el fijo. Agarro el ipad y le mando un chat de voz a mi amigo Fernando para saber si estaban todos bien. Responde: todos bien. Escribo privados de facebook, chat de bb, wasap a todos aquellos que conocía. Todos bien. Recibo mails de amigos preguntándome si estaba en Buenos Aires, si mis amigos de allá estaban bien. Me llama Papá al móvil para ver donde estaba, si en una de esas justo me encontraba en Rosario. Me encontraba en Buenos Aires. Papá se alegro y me corto sin despedirse como siempre hace.
A medida que pasaban las horas todo se ponía oscuro. La mayor extrañeza esta en ese sentir que hoy se vive: hoy el avance permite estar en simultáneo con lo que ocurre.

Desapareció un edificio, un edificio que nadie sabe donde esta. Uno que todos sabemos que ahí estaba. Uno que ya no esta.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Algunos días cuestionamos hasta el desayuno

"Porque SI" afirma, o "¿Por qué no?!", una respuesta que inicia. Un relato en continuidad. 
SI a cada restricción, por pequeña, le preguntamos “¿por qué no?”: ¿no es que la pregunta hace carecer de sentido la restricción?.
UN decir es voz alta desmitifica el monstruo. No-engaño, no-lobo esta cerca: vociferar miedo ante la posible cercanía del lobo. 
El músculo se estriñe ante la mentira miedosa y oscura.

Entonces propongo: Ser más QUÉ, menos ruido y más música, un cotidiano lounge style, lo que no pega tiene un sentido hasta que se lo encuentra, y hasta lo cursi tiene un sentido hasta que ‘de lo que trata’ viene acompañado de un ‘porque trata’.
Si cada movimiento tiene un plan enfundado en espontaneidad, el lleno esta completo.
Que la inspiración se someta a un teñido de idea brillante. Que no llegue el lunes sin que el domingo haya dejado un sábado de pompas, platillos y la orquesta sonando hasta que el rey sol diga “Buenos Días, ¿le sirvo un café?” “y que sea negro y cargado”: el maravilloso contraste de los opuestos; el contrario que existe para que ambas partes ocupen igualdad en el podio. No resultan nada atractivas las alturas de escalón, salvo que el escalón te ponga en un ‘tête á tête’.
….con la sensación de no hacer nada mejor…. Hoy la columna es reducida, es que no encontré demasiadas excusas cuando me pregunte “¿por qué no salir con botas de lluvia en este día soleado?” la pregunta me llevo a una respuesta preguntona “¿Por qué no?". 

jueves, 12 de septiembre de 2013

El resumen de la vida es poner contraseña antes de hacer algo

(Mejor así)
Ayer camine una cantidad abundante de cuadras. El primer tramo siempre te encuentra haciendo algo, se escucha música, se hace un llamado, o es justo el mejor momento para devolver uno, se escribe un mensaje, se lee un mail, se responden los 84 grupos de wasap en los que estas incluido, o en una de esas como no te paso nada de todo eso se te da por escribirle a cualquier ser humano que incluya tu agenda al son de"¿en que andas che?". Por mucho menos te dejas de hablar con gente que queres.

El segundo tramo te agarra aburrido, o por tanto a mi que suelo venir aburrida desde el primer tramo, que detesto responder wasapes, me da culpa devolver llamados, me arrepiento de hacer un llamado a la milésima que el send (re contra vintage llamar send al ex botón verde, ex botón perfil de teléfono), "no es que no tenga ganas de charlarte es que no se llevarlo con dignidad, es solo eso". Al margen de todo, lo cierto es que me marea hacer una actividad mientras hay movimiento, por ejemplo no puedo alcanzar cosas mientras voy en auto. Lo único que si puedo hacer mientras camino es leer, deje de hacerlo porque solía cruzar la calle mientras lo hacia. En fin, el segundo tramo es ansioso, ¿cuanto falta? apurar el paso mas de lo que da la distancia de piernas. Uno se volvió tan rivotril que da escalofríos.

El tercer tramo: la resinación. (Bendita tu eres. Amen hermano). Es mi parte favorita, en contradicción a la regla yo dejo de aburrirme cuando me resigno por no saber como auto divertirme. Y ahí me pongo a mirar, miro a los que pasan, me miro con los autos del semáforo, miro las casas lindas, pienso en cual viviría, estimo el valor de mercado, el valor de metro cuadrado por zona, de que color la pintaría. Si veo una ventana abierta medio que me asomo un poco ¿que hace la gente cuando piensa que nadie la ve? (en tiempos de hoy, al borde de lo trillada mi duda). Veo lugares lindos para comer, pienso "tengo que venir un mediodía a este lugar", lugar que a la media cuadra olvido. El problema con hoy es que cada media cuadra encontras algo atractivo y eso complica el registro sobre 'algo' que en anterioridad a ello te resulto bello.
En fin, camine. Media antes de la esquina noto que en la siguiente esquina hay una señora robusta en bermudas con una camisa-camiseta rosada sentada en una silla acompañada de un perro, también sentado en una silla. La señora vivía en la casa que estaba #veredeando, ella y su perro estaban haciendo vereda. Comencé a cruzar la calle en dirección hacia ellos lo mas lento que me daba el transito. Despacio, despacito. La empiezo a mirar, me mira, si si, nos miramos. Yo le preguntaba con los ojos que carajo estaba haciendo ahí. Yo le decía con los ojos que gracias por estar ahí.
Ella ahí, con toda su robustez que no le permitían estar de ningún otro modo. Ella ahí sentada sonreía. Ella no tenia que hacer ninguna de todas esas cosas que hoy nos resultan ¿vitales?.
Ella miraba pasar el tiempo, un tiempo muy diferente al de muchos, al mío. A ella seguro que las 4 de la tarde le duran tres horas, a los muchos, a mi nos dura solo 20 minutos.
Sentí envidia, ni de la sana ni de la dantesca. La envidia es una sola, y es querer algo que tiene otro y vos no podes tener por diversas razones: A) porque no te da, B) por nabo, C) por moderno, D) por pobre.
Esta claro que no envidio ni su robustez ni su pierna hinchada ni su perro deshilachado pero... a ella las 4 de la tarde le duran tres horas.

Si van caminando desde Corrientes, agarran Dorrego y en la parte que bifurca toman Bondpland. De ahí le dan unas 5 cuadras. Y la van a ver, sentada en la esquina, con su perro, su pierna hinchada, mirando como pasa la gente. Ese minuto se detiene 20 minutos. Ojalá tengan un minuto.

jueves, 5 de septiembre de 2013

136 borradores y un sobre: De partes de cartas es que se arma una carta

Cuando la gente muere parece que todo es perdonable, hasta los secretos mejor guardados, los mas temidos, los que tienen el poder de destruir cada universo de cada persona que se ama, a posteriori de esa vida, en su ya no-mas-vida, de salir a la luz generan ya un impacto medio.
Cuando alguien muere se despedaza su intimidad. Aquello que con recelo se guardo durante toda la vida algún día será que un hijo, un nieto, un amigo, encontrara en la caja de un cajón, un secreto, algunas palabras, una foto, una confesión.

La empresa de la G brinda la opción para que programes en vida que será de tus correos electrónicos, tu dirección de e-mail, tus documentos, fotos, y todo lo que el servicio ofrece en linea, para que cuando estés bebiendo un americano con San Pedro lo hagas en su debida paz. Te dan tres opciones: Podes hacer que todo se haga bomba y humo hasta en 18 meses. Podes elegir un "apoderado" del servicio, y que sea ese "apoderado"de la intimidad quien decida que hacer con todo eso. Como ultima opción podes escoger 10 personas a las que se les comunicara que esa cuenta ya no esta en funcionamiento ciertamente porque el usuario ya no esta en funcionamiento.

Si me dan a elegir el que quedarme de un muerto yo elijo sin duda su correspondencia. La gente escribe cartas que no desperdician palabras. Es un trozo de papel con un trozo de nuestro cotidiano. Es una expresión de detalle que también expresa nuestro pulso. Cuando la gente escribe de puño algo que le entristece su caligrafía lo padece, y llora.
Las cartas tienen olor, borrones, se tocan. Las manos de quien escribió sostuvieron en la relectura final del mismo modo que quien recibe sostiene para leer. Se tocan, dos personas se tocan en una carta.
Por error tire una caja, perdón, el haber tirado la caja no fue un error, el error mas bien fue que dentro de esa caja había otra caja, una que contenía una hermosa colección de cartas y fotos de desconocidos. Un hermoso tesoro que fui construyendo de a muchos años y que perdí por distraída (mas bien por arrebatada, pero no digamos nada).

En un Rastro lo que menos vale son las cartas y las fotos. Y algunas veces se cuenta con la suerte de encontrar el paquete completo de lo que Laura decía, o todos los tomos de esas vacaciones del 46'.
Ya pocas cartas se mandan e igual es lo que se recibe. Hoy hacemos otras cosas que nos generan una vida inmediata pero mucha menos emoción.
Yo sigo mandando postales. De chica mi papá nos mandaba postales de cada ciudad que visitaba. Escribía pocas palabras "besos", "este lugar es hermoso", "los extraño". No mas que eso. Una postal es eso: una imagen, y unos granos de letras.

Muchas cartas escribo que no mando, ni hablar de los mails que automáticamente se archivan en borradores. Es tan difícil encontrar un correo postal en las ciudades. Es tan difícil no mandar el mail equivocado. (Es lindo escuchar una canción de Astrud Gilberto mientras se abre el buzón)


De 136 borradores, una carta

"...textuales palabras...". "...un conjunto imperfecto de vos que encastra con esa felicidad que uno fantasea para toda la vida...". "....Algunas veces los motivos tienen que ver con uno, otras veces tienen que ver con el otro: es que no soy yo, sos vos.". "... yo no se sentir poquito ni hacer poquito....Es amor, no es un puesto de trabajo.... y es lo único que quiero.". "...de lado a cualquier hombre hermoso sos el mas hermoso....Empecemos de nuevo. Me presento: Mi nombre es Victoria, desde que tengo memoria me dicen Chano, no tengo segundo nombre. Siempre quise escribir y eso es lo que hago, y de eso vivo. Tengo tres sobrinos, tres hermanos, dos padres y un perro que vive conmigo. También tengo un montón de libros y un montón de revistas. Y eso es todo".
"Busca cosas lindas, porque tenés todo para vivir en el paraíso. Es que vos sos el paraíso ¿no te das cuenta de eso?". "Sos uno del que no te podes aburrir". "Tenés que encontrar la boca que te de el mejor primer beso de tu vida". "Un día pasan esas cosas, esas donde conoces a un chico y medio que te enamoras...". "Nunca escribí algo así en toda mi vida así que no tengo idea de como son estas despedidas así. Tiene un sabor muy triste. Lo que te voy a extrañar es indefinido. Lo que te quiero también. Lo que te adoro, no te das una idea lo que te adoro".

domingo, 1 de septiembre de 2013

Un millar de cosas que pudo solo ser esta

Irte tan lejos como te de el espacio. Dentro de lo imposible, encontrar el punto ciego, donde esconderse es que no te vean.
Uno mas uno da cero coma cinco.
Lo afirman, no te das una idea. Estiman que no te das idea de cantidad infinita de cosas. Pensamiento reversa. Y con lo que hay: adelante. ¿Es que existe acaso otro lado?. No existe otra dirección mas que adelante.
En el país del nomeacuerdo yo solo me acuerdo. Interpretar las explicaciones es de esas cosas que poco sentido le dan al tiempo.
Lo pesado solo avanza cuando es liviana su frescura. Y en este caso mi Querido no deja de estar sin respuesta la única pregunta que me acompañara por siempre ¿donde van los patos cuando el lago de central park se congela?.

Entonces, ahora, agarremos una caja y empecemos a poner ahí dentro nuestro mutuo afecto. Que el amor se quede en el único lugar que hoy tiene lugar: en cuatro paredes de cartón, perfectamente embaladas, archivada en un rincón y que mucho no se vea, así evitamos ese permanente encuentro con el reflejo de lo que fue el agua.

Podría haber sido un millar de otras cosas pero resulta que solo pudo ser esta.
Mordamos una manzana fuerte así nos blanqueamos la sonrisa y sonreímos nuevamente.

Si te sacan la piel, y así tenes que andar por el mundo, sin piel, sintiendolo todo: el viento, la tela, la lluvia, el sol, el aire, el tacto del otro. Así, sin nada. Imaginate lo que les debe doler a los sin piel que le saquen una curita.

En medio del desierto caluroso que difícil debe ser entender el concepto de la sombra, que lejano se proyecta el frescor, la reserva. En el medio de una fría lluvia que distante esta el sol.
Pero un día de tanto caminar se llega al lado contrario del pesar, se llega al lado exacto de nuestro anhelo. Algún día de tanto caminar se llega a algún lado.

Y no hay otro modo mas que caminando sin piel, sin dejar de caminar, que ahí en el andando se siente lo que nos va atravesando, del mismo modo que la distancia nos presenta perspectiva, del mismo modo que entre pensando y sintiendo se va construyendo.

Al hacer no le existe el arrepentimiento, al hacer le sobrevive la convicción. La convicción es la palmada del hacer. ¿Y es que solo haciendo se llega a Roma? es que solo haciendo.



viernes, 23 de agosto de 2013

Un poco por picardia

"...un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear.... tener nuevos ojos".

Los que no vemos bien y hacemos uso de accesorio de moda con aumento para ver como lo hacen los otros siempre cargamos la duda ¿estaremos viendo bien?.
Mis primeras gafas fueron una revelación, así de parecido a cuando lo entendiste todo porque un alfiler cayó al piso mientras un documental de fondo hacia ruido estridente al mismo tiempo que suena el móvil y la luz parpadea. Así de revelador fue.

Salí de la óptica y dije a quien me acompañaba "wow, así que así se ve el mundo" y eso que aquel primer nítido mundo no era justo la mejor postal pero hoy entiendo que aquella expresión mas tenia que ver con poder ver el detalle de las cosas que con el paisaje. ¿Acaso importa la belleza del paisaje si su belleza esta fuera de foco?. Es como preferir que el peligro te pase por encima en lugar de preferir verlo venir.

Pasado aquel comentario extasiado comenzó la caminata de regreso. El paso a paso, nuestra caminata juntos... nos estábamos conociendo. Fue todo tan rápido. Yo nunca había usado gafas y la decisión de cuales serian las que mejor me harían ver el mundo en compañía de hacerme lucir bien fue una decisión de minutos (como todas mis decisiones, lo cual me lleva a pensar que no mucho cambio).

Caminamos, mis ojos viejos con sus lentes nuevos, el mundo viejo devenido en nítido. A las cuadras empecé a notar que el mundo, el nuevo mundo que veía estaba encerrado en un marco. No me explicaba la incomoda incomodidad hasta que note que lo que había adquirido no era solo una herramienta, un accesorio, un parche para mi defectuoso ADN, lo que había adquirido era un marco para el mundo, mi mundo.
A cada lado que veía la realidad se organizaba formando un fotograma perfecto y delineado, enmarcado en una delgada mediana gruesa linea negra.
Me frustre, ahora veía bien el mundo pero el precio de ver bien el mundo era verlo enmarcado, imperceptible con el tiempo pero altamente notorio en aquel momento. La novedad, decían todos, con el tiempo te acostumbras y pasa. No podía entender eso de acostumbrarse a la incomodidad ¿quien esta cómodo con una piedra en el zapato? ¿quien esta cómodo cargando un marco entre las manos y mirándolo todo desde ahí?.
Tenían razón, te acostumbras, es un mal en pos de una mejora. Hoy me pregunto si era tan grande el deseo de ver el mundo tan nítido.

Volví a casa, decepcionada, el paisaje de la mesa estaba compuesto por otra gente que también veía el mundo enmarcado. Nuestro legado, nuestra familia. Mirar desde el otro lado del vidrio, ver el mundo como si fuese la vida de otro.
El mundo era el mismo que ayer pero hoy la realidad se veía diferente, algo había cambiado y no era el mundo sino mi mirada sobre el mundo.